Mix Flamenquito

lunes, 22 de octubre de 2018

Soneto 231. Desnuda Esencia.



Soneto 231. DESNUDA ESENCIA
(A mi inmensa familia - en su totalidad -, a mis amistades - de todos los tiempos -
y a los compañeros y compañeras de estudios, lucha, ocio y trabajo)

Con lazos de familia en más familias
vamos reciclando la sangre en vida
que circula en la ciudad perdida
de los genes que renacen en filias.

La honestidad no tiene más desidias
que una cuerda de guitarra abatida,
que resurge en la música dormida
para emularse en deseos y envidias.

El amor es esa pequeña lente
de cristal que abre luz en la oscuridad
y no juzga la fe ni su carencia.

El amor es estímulo presente,
- estrella de humildad y sinceridad -,
que es libertad de la desnuda esencia.

José Mateo Angulo García

Soneto 232. Agua y Danza.


Soneto 232. AGUA Y DANZA

La edad - sin vida - que en mi alma emerge
restituye cánticos de esperanza
y construye heráldicos de agua y danza
sobre el test de miel que en mi piel converge.

Mi mente es ofrenda y bucle. Diverge
y destruye pétalos de añoranza
de un sol que huye en sépalos, que no alcanza
las olas sin vuelo que el mar sumerge.

Te espero en la aurora sin más ansiedad
que el arrumaco de nuestras canciones
con la felonía de aire sin brisa.

Te espero en vaguada sin más soledad
que el resguardo de ciertas precauciones
con la melodía de una sonrisa.

Soneto 233. Alegría y magia en mi vida.



Soneto 233. ALEGRÍA Y MAGIA EN MI VIDA

Alegría y realidad conectada
en un recorrido de brisas varias
y abordaje en dulces e imaginarias
cumbres de felicidad conquistada.

Alegría en rebeldía inyectada
en tus venas de clases solidarias
y ente de entidad con risas contrarias
que hace tesis de praxis demostrada.

Eres corista de un piano de cola
y, aunque no me cantes en exclusiva,
pones alma en mi alma por ti absorbida.

Eres surfista que cabalga en mi ola
y, aunque no tengas en mí la exclusiva,
pones magia al milagro de mi vida.

Soneto 234. Capitán del Temido.


 Soneto 234. CAPITÁN DEL TEMIDO
(Dedicado al camarada César Fernández, viajero del mar.)

No hay ni un velero de proa que afronte
al único Capitán del Temido,
quien en botavara hace un recorrido
y en obenque hace stay de su remonte.

Desde el cielo al sol, desde amura al monte,... .
Y el naviero deja el timón tendido
sobre un mar sin escala ni sentido
que no pierde de vista su horizonte.

El viento va de oeste a barlovento
y azota por babor en un momento
cuando la nave le hace sus desaires.

El viento vira de este a sotavento
y azota el estribor sin escarmiento
cuando se cambian las corrientes de aires.

Soneto 235. Causa de acción y efecto.


Soneto 235. CAUSA DE ACCIÓN Y EFECTO

En un tránsito de colon perfecto
se desdibuja una  estepa verdosa
que no hace ninguna más que otra cosa
que izar la vida del bosque imperfecto.

  Cada árbol crece, en altura, recto,
jocoso de vino y de alma jocosa
sobre un entramado de verso y prosa
que habita en la causa de acción y efecto.

El viento hace un envite de mus raso
en las marchitas hojas con retraso
que caen al suelo de forma caduca.

Tan sólo inyectar savia en el ocaso,
ya todo parece suero de paso
que alivia cualquier dolor de la nuca.

Soneto 236. Ciudad accesible.


Soneto 236. CIUDAD ACCESIBLE

Hay un cristal agrietado en la ventana
de una vieja ciudad inaccesible
y accesibilidad incompatible,
no por dinero, sino por desgana.

No hay discapacidad ni vida insana,
sino una variedad más comprensible
de un nuevo concepto más admisible
de funcionalidad diversa y humana.

Leyes para duchar a los helechos
que no reciben la lluvia en sus techos
ni esperan aguas que los puedan salvar.

Leyes para describir más derechos
y pasar de palabras a los hechos
sin dejar que nadie se nos quede atrás.

Soneto 237. Colores ardientes.


Soneto 237. COLORES ARDIENTES
(Andalucía, Los Pueblos y La Humanidad).
[NOTA: En el siglo XXI tenemos otros elementos lumínicos 
que no son ruidosos y hacen la misma labor 
de luz y belleza en nuestros pueblos. #Avanzamos]

Fuegos artificiales prominentes
que ilumináis cielos descubiertos,
colores que se dispersan ardientes
en pupilas de unos ojos abiertos.

Luces de pigmentos intermitentes
que irradiáis de magia los conciertos;
atmósfera abonada gentilmente
con pólvoras que alumbran los desiertos.

Sueños de ilusión y de fantasía
que resplandecen en noches oscuras
en estallidos de son y algarabía. 

Pueblos y ciudades de Andalucía
que experimentan sus vivencias puras
en penas depuradas de alegría.

Soneto 238. Copas erguidas.


Soneto 238. COPAS ERGUIDAS

En efímeros paisajes de vida
(en serenas jornadas conversando
o en tardes de oro), vamos descifrando
el amor comensal que nos convida.

El vino baila en cada copa erguida
(en los sorbos de luna conspirando
o en la piel y sus poros), levitando
la velada en la cena compartida.

Una canción es el horizonte fiel
que se enjuga en nuestras bocas con la miel
de las flores y el olor a canela.

Otra pasión viaja en atajos de riel,
en amasijos de huesos y de piel
con la complicidad de la cautela.

Soneto 239. Crisálidas de juventud.


Soneto 239. CRISÁLIDAS DE JUVENTUD

¿Qué despertar vendrá en la luna nueva,
- al empaque de mis noches dormidas -,
y cuánta laxitud - de almas heridas -
pondrá fin al test que me desaprueba?.

¿Por qué la bondad se esconde en tu cueva,
- al antojo de mis horas perdidas -,
y dónde la ingratitud - de las vidas -
pondrá paz al amor que me renueva?.

En las crisálidas de la juventud
se abortan besos que debieron darse 
porque nunca se alcanzaron los labios.

Ya no hay prólogo para la senectud
y hay que dejar a los labios besarse
porque es así como explican los sabios.

Soneto 240. Cuentos para Hugo.



Soneto 240. CUENTOS PARA HUGO
(Al recién nacido de la familia, Hugo Martínez Trujillo 
y a sus buenísimos padres, Fran y Manoli. Octubre 2018. )

En piel de azabache y engendro mimoso
viajan los cuentos narrados para Hugo.
La campana se sostiene en su yugo
y se tañe en sonido misterioso.

En fiel reflejo y en abrazo poroso,
regalo de vida, - y papel que arrugo -.
La miel de madre tonifica el jugo
del néctar de este dulce amor jugoso.

En sábanas de camas quiméricas
y en aluvión de gesto cariñoso
dormirán los placenteros sueños de Hugo.

En ráfagas de almas y en esféricas
sensaciones - sedadas con lo hermoso -
nacerán los nuevos soles para Hugo.

Soneto 241. Descarga de energía.



Soneto 241. DESCARGA DE ENERGÍA
( La noche en que fui a Valencia a recogerte, tras recibir tu llamada,
para empezar juntos una nueva vida en Benidorm)

Después de una caminata bien larga,
tuve a bien encontrarme al fin contigo
y el mundo, patas arribas, - te digo -
me dio, de energía, una gran descarga.

En cada puesta de sol que se alarga
descubro en tu esencia, mi viejo amigo,
un caudal de vida que va conmigo
aliviando mi tan pesada carga.

Si corres de una esquina del mundo a otra
sin más dicha que encontrar más perjuros,
es probable que el camino sea duro.

Después de una ciudad volverás a otra
y en cánticos de esperanza, - seguros -,
podremos labrar juntos un futuro.

Soneto 242. Desierto para dos.



Soneto 242. DESIERTO SÓLO PARA DOS
(A mi amigo y compañero de teatro Manu Herrera González 
y a su pareja Fatim Ligioiz, en sus días de expedición al desierto.)

Quienes nos miran desde atrás perciben
solamente los ecos de un desierto
y no pueden oler con tanto acierto
el aire que nuestras almas reciben.

En las dunas de arena nunca escriben
los poetas; no hay un telón abierto
para los actores; no hay un concierto 
cada noche y ni las copas prescriben.

Volumen de oxígeno concentrado
y respeto natural, sin medida,
que irradiamos de un acalorado sol.

Espacio que es despacio contemplado
en un rincón que nos llena de vida
y que es un desierto sólo para dos.

Soneto 243. Destello de calor.


Soneto 243. DESTELLO DE CALOR

Destello de calor de tanta intensidad
que es proclive a despertar el recuerdo
de un atardecer - de amor -, donde pierdo
la última puesta de sol - de alta densidad -.

El aire se asfixia hasta la inmensidad
y retoma aliento, en el desacuerdo,
de voces que no llegan a un acuerdo
ni por sus lazos de consanguinidad.

Golpes de sudores en cuerpos vivos
que se alimentan de amores altivos
y se despojan de sus camisetas.

Sorbos de agua y goteos expansivos
que se alzan con colores explosivos
en panaceas de las almas prietas.

Soneto 244. Diez de agosto (II).


Soneto 244. DIEZ DE AGOSTO (II)

... Y es así como pudo empezar todo:
<< lienzos al descanso de un caballete,
pinceles cogidos en ramillete,
pinturas superpuestas de algún modo,
besos de colores - codo con codo -,
atajos de amor sin ningún grillete,
nada de dolor ni nada que inquiete >>.

A veces, con lo abstracto, me incomodo.
Pero no hay nada como un diez de agosto
para aliviar los pesares pasados
e iniciarse en la senda de otra vida;
no hay nada tan sutil ni es tan angosto
como desatar los dedos cansados
del ángel de la guarda,... el que me cuida.

Soneto 245. Dos hadas de Monte-y-Sol.


Soneto 245. Dos hadas de Monte-y-Sol
(A las hermanas Tatiana y Tamara Montesó Layosa 
y a sus padres, con toda la admiración que me sugieren)

La niñez es la vacuna perfecta
para el salvaje virus del cinismo;
se pinta en garabatos sin abismo
y huye de la malvada línea recta.

La niñez no habla palabra correcta
ni es disfraz de otro disfraz de civismo;
no es disfraz que se disfraza a sí mismo
en la falsa realidad que proyecta.

En las calles, - sin opresión -, te jactas
de una sirenita de alta costura
que dibuja puntadas de modista.

Dos hadas hay, de Monte-y-Sol,       intactas,
que son la ilusión y la compostura
para las musas de cualquier artista.

Soneto 246. Dulce silueta.



Soneto 246. DULCE SILUETA

Esta dulce silueta de alma mía
es el boceto de mi amor primero;
es la luz que bosqueja mi sendero
y engendro de mi máxima alegría.

Este atrevimiento es sabiduría
de amistad con sabor a caramelo;
es la pasión que eriza cada pelo
y es fruto que alimenta mi poesía.

Es presión, es voltímetro, es potencia,...
y es el hombre, como yo, - en exclusiva -,
que sabe devolverme la inocencia.

Es tensión, puro amor, alta frecuencia,...
y es cariño, como el sol - que me aviva -,
que me colma de toda complacencia.

Soneto 247. Eclipsado.


Soneto 247. ECLIPSADO

Con la sien crisolada si me excito,
henchido en el pasamanos del odio,
caído al suelo sin subir al podio
o estigmatizado en brazos de un mito.

Con voz blindada cuando te recito,
tañado en salinas de cloro y sodio,
huido al cielo en un espejo de rodio
o ya liberado en todo lo escrito.

Encumbrado por la instrucción judicial
de un segmento de amor arrebatado
en un golpe de destrucción masiva.

Profanado por la prueba pericial 
del honor que se queda eclipsado
en un visillo de pasión sin vida.

Soneto 248. Elixir de heparina.


Soneto 248. ELIXIR DE HEPARINA

Mi alma en tus gafas queda reflejada
sin llegar a filtrarse en tu retina
y estoy sobrepasado por la ruina
del vidrio amorfo ya sin escapada.

Quiero reconfigurar mi balada
besándote y abrazándote en la esquina;
quiero ser elixir de la heparina
que resarza a tu enfermedad malvada.

Nadie puede activar el protocolo
para escapar de esa senda perdida
que no nos haga estar tristes ni solos.

Pero yo tengo ese rayo de vida
que sólo yo, con tanto amor, controlo;
... y, para ti,... encontraré la salida.

Soneto 249. En esta carta.


Soneto 249. EN ESTA CARTA
(Carta de amor escrita de mi puño y letra)

Mi fe es estamento sin compostura
en un desafío de amor constante.
Me miro en tu espejo que, a cada instante,
me irradia de reflejos sin mesura.

Soy un río sin desembocadura
en un desquicio de piel sin amante.
Mi alma es la pócima cicatrizante
que me alivia en cada mala postura.

Cuando ya hayamos nacido de nuevo
mi vida será un libro muy distinto
al libro de la selva en que he vivido.

En esta carta-soneto renuevo
el sentimiento, que no queda extinto,
de querer como siempre te he querido.

Soneto 250. Enamorado y no correspondido.


Soneto 250. ENAMORADO Y NO CORRESPONDIDO

<< Enamorado y no correspondido
de ese chico o de esa chica perfecta >>:

así es como el desamor nos infecta
de una plaga de corazón dolido
y pensamos que todo se ha perdido
en aquella dirección incorrecta
que un mal sabor de boca nos inyecta
y nos desarma el alma compungido.

<< El verdadero amor, el que buscamos,
se demora; o quizás está tan cerca,
que no tenemos ojos para verlo >>.

¡No existe perfección. ...Nos la inventamos... !.

Pero el alma precisa otro alma cerca
y eso tenemos que reconocerlo.

Soneto 251. Espesura.


Soneto 251. ESPESURA

Esta hermosura junto a la laguna
es floración de vida y de pubertad
y es un mirador de intensa libertad
adonde sucumbe cualquier fortuna.

Las almas se alimentan de una en una
en cada polvo de emoción y verdad
y en el trastero guardamos la ansiedad
para ver la otra cara de la luna.

No es difícil conjugar nuestras vidas
si expulsamos cosas comprometidas
y damos rienda suelta a la ternura.

En esta orillita, sin más salidas,
bebo tus aguas dulces llovidas
de esponjosas nubes y de espesura.

Soneto 252. ¡Esta vez NO!.


Soneto 252. ¡ ESTA VEZ,... NO !

En la fusión porosa de mis alias
hay eufemismos desnudos en la rabia.
Me hundo en los libros de lectura sabia
con materias grises sin represalias.

Enredados en un jardín de dalias
hay revanchismos de voces y labia.
En los néctares de pies y sandalias
Venus se esfuma a sus islas idalias.

¡ Espérame !. ... Pero espera sentado.

Esta vez seré yo quien llegue tarde
porque, en mi interior, el fuego en fuego arde.

Me olvidarás. ... ¿Quizás me has olvidado?.

Disfrutaré noche, mañana o tarde... .
Y, ¡esta vez,...NO!,... ¡NO seré yo el cobarde!.